La historia del cáncer de cuello uterino de Aisha

La historia del cáncer de cuello uterino de Aisha

Unos días después de haber cumplido 32 años, decidí que era hora de investigar algunos síntomas que me estaban molestando. Siempre he estado en sintonía con mi cuerpo, así que después de haber pasado por un sangrado irregular además de un dolor de espalda constante, supe que era hora de que me viera el médico.

Fui a mi departamento de salud local, donde recibí mis exámenes físicos, ya que no estaba en la mejor situación financiera. Indicaron que mi cuello uterino estaba "enojado" y que probablemente tenía algún tipo de infección. Sin ninguna prueba de examenes, me enviaron a casa con antibióticos.

Esto no me sentó bien y sentí que había algo más, así que hice otra cita. Este médico indicó que podría haber una masa y me sugirió que la revisara. Debido a mi falta de seguro de salud, fue casi imposible encontrar a alguien que me hiciera una biopsia en un plazo razonable. El mero pensamiento de que esto podría ser cáncer me llevó a llamar para encontrar a alguien que me viera. Finalmente encontré un médico dispuesto a verme y determinaron que tenía cáncer de cuello uterino en etapa 2b.

Siempre escuchas la palabra "cáncer", pero nunca piensas que realmente te va a pasar. No obstante, decidí programar las citas correspondientes para sacar este cáncer de mi cuerpo lo más rápido posible, lo que implica un impacto mínimo en mi trabajo, y lo más importante, mis 3 hijos a quienes crío sola.

Me dijeron que no podría trabajar durante los siguientes 3 meses y que tenía que recibir radiación todos los días y quimioterapia semanalmente. Seguido de 5 tratamientos de braquiterapia. Estaba más devastada por el plan de tratamiento que por el diagnóstico real. No tenía los recursos para cuidar a mis hijos sin trabajar, y no sabía cómo llevarlos a donde necesitaran ir, o cuidarlos si me sentía demasiada enferma por los efectos secundarios.

Hice lo que tenía que hacer y lo hice funcionar. Completé 3 meses de tratamiento y desafortunadamente perdí mi trabajo en el proceso, debido al hecho de que era una pequeña empresa que simplemente no podía mantenerme. Mi médico dijo que todo salió bien y estaba seguro de que mi pronóstico era excelente y de que podía seguir con una "vida normal" ya que estaba en remisión.
Luego, 3 meses después, el 9 de noviembre de 2016 fui para recibir mi PET de seguimiento. En ese momento, no tenía ninguna "ansiedad de escán" ya que mi médico realmente minimizó mi diagnóstico todo el tiempo y me alimenté de su confianza. Aquí, me informaron que mi cáncer había hecho metástasis a mis pulmones e hígado. Ni siquiera sabía lo que significaba metástasis en ese momento. Me explicó que una vez que el cáncer abandona el sitio inicial, se vuelve casi imposible de controlar, y que moriría de esto en tan solo 3 meses, y sin exceder los 2 años.
Fue como si mi corazón fuera arrancado físicamente de mi pecho. Solo podía pensar en mis 3 hijos. Tenía más miedo de dejarlos que del cáncer. También estaba lívida por el hecho de que pasaron esto por alto. Me estaban examinando semanalmente con braquiterapia ... ¿cómo no se dieron cuenta de esto?

Solo me estaban escaneando de cintura para abajo.

A pesar de lo devastador que fue este momento para mí, supe que ese no era mi destino. Sabía que no había opciones viables dentro de mi familia ni de nadie para cuidar a mis hijos. Sabía que no quería dejar a las 3 personas más importantes del mundo. Así que luché. Duro. Encontré un médico diferente que creyó en mí. Me decidí al 100% a deshacerme de este cáncer. Cambié mi dieta, ajusté mi forma de pensar, controlé mi entorno, comencé con un buen trabajo, todo mientras me sometía a 6 rondas de quimioterapia combinada. No importa lo mal que me sintiera física o emocionalmente, seguí adelante por mis bebés. Me gusta decir: "Lo fingí hasta que lo logré".

Luego vino el seguimiento de este conjunto de tratamientos. Estaba más nerviosa de lo que había estado en toda mi vida. Saber noticias que sean literalmente de vida o muerte es un nivel de ansiedad que ni siquiera puedo describir.

Mi médico dijo que tuve un resultado increíble y que tendria que hacerme un escaneo más para ver si era necesario la radiación. Resulta que todo lo que quedaba era tejido calcificado y mi cáncer se había ido. Esto fue el 10 de agosto de 2017. Celebraré 5 años en remisión el próximo año, cuando me dijeron que apenas tenía meses.
Ha tomado tiempo para aceptar realmente el hecho de que estoy en remisión. Los días de escaneo todavía son difíciles, pero al final del día, tengo vida y puedo estar aquí para ver crecer a mis hijos, por lo que vale la pena un millón por ciento.

Estoy agradecida de estar en este puesto en SHARE y ayudar a otras personas afectadas por un diagnóstico de cáncer de cuello uterino. Espero que mis experiencias alienten a otros a abogar por sí mismos, escuchar su cuerpo y ayudar a conectar a las personas con los recursos que necesitan desesperadamente.

Traducido por Patricia Alcivar del sitio web SHARE


Línea de ayuda nacional:
844-275-7427